Bienvenidos sean todos a aquella maldita magia que reside siempre que encaramos un nuevo comienzo.
La emoción, la poesía de volver a intentar sin el gusto amargo de un nuevo fracaso. Todavía no.
Empezar de nuevo dejando atrás los errores que cometimos millones de veces pero que cada vez que hacen que todo se desmorone, nos juramos que no volveremos a cometer.
Es tan típico creer que la próxima vez será diferente porque el entorno es diferente, porque la gente es diferente, porque el tiempo es diferente pero nosotros seguimos siendo los mismos y terminamos haciendo las mismas cosas una y otra vez.
Queda claro que la reincidencia para mí es uno de los peores pecados. El error fundamental reside ahí, en hacer todos los días lo mismo esperando que las cosas cambien, en soportar la desilusión mirando para otro lado sin hacer preguntas, sin confirmar miedos, simplemente dejando el camino libre para quien quiera transitarlo por mí.
Entonces llegamos a la renuncia, al camino fácil la verdad, no menos doloroso que la derrota, pero si más fácil. No se cuando llegará el día en el que yo y todas las chicas que son como yo, dejemos de creer que las cosas van a llegar solas únicamente porque se supone que deberían hacerlo. La industria de las películas no hizo creer que siendo tímidas y buenas podríamos conseguir cualquier cosa en la vida pero es hora de DESPERTAR, si no hablas con nadie, no hay forma de que sepan lo que sos, lo que tenés adentro y aún así esto no garantiza que vayas a caerle bien.
Hoy no puedo hablar desde otro lado que no sea el de la frustración, esa que proviene de ver a una de tus no mejores amigas hablar con aquel chico que pensaste que representaba una oportunidad en tu vida. Una multitud de engaños a mi misma me encadenan, pero finalmente admitirmelo y ponerle palabras al escribirlo resulta liberador.
Las cosas no van bien en mi vida, tengo 21 años y me pesa en la edad nunca haber besado a nadie, nunca haber estado ni siquiera cerca. Ningún otro aspecto de mi vida tampoco está siquiera cerca de compensar eso, en los estudios me va fatal, sigo cursando esa carrera simplemente por no quedarme sin estudiar nada. El trabajo me consume, me pagan poco, estoy en negro y nunca cobré un aguinaldo.
Podría seguir enumerando insatisfacciones pero ya no le veo el punto. Si a fin de cuentas lo que quiero conseguir ahora es mirar hacia adelante, fijar nuevos objetivos y volver a conocer nuevas personas... con la esperanza de que el entorno cambie y las circunstancias sean distintas porque desde ya es sabido que yo, voy a volver a cometer los mismos errores.